Lectura en altavoz // Los elementos del desastre

Selección del texto y la música sin tener en cuenta nada de nada, desconsideradamente gratuito e imperfecto.

UNA PALABRA

Cuando de repente en mitad de la vida llega una palabra jamás antes pronunciada,

una densa marea nos recoge en sus brazos y comienza el largo viaje entre la magia recién iniciada,

que se levanta como un grito en un inmenso hangar abandonado donde el musgo cobija las paredes,

entre el óxido de olvidadas criaturas que habitan un mundo en ruinas, una palabra basta,

una palabra y se inicia la danza pausada que nos lleva por entre un espeso polvo de ciudades,

hasta los vitrales de una oscura casa de salud, a patios donde florece el hollín y anidan densas sombras,

húmedas sombras, que dan vida a cansadas mujeres.

Ninguna verdad reside en estos rincones y, sin embargo, allí sorprende el mundo pavor

que llena la vida con su aliento de vinagre –rancio vinagre-

que corre por la mojada despensa de una humilde casa de placer.

Y tampoco esto es todo.

Hay también las conquistas de calurosas regiones, donde los insectos vigilan la copulación de los guardianes del sembrado

que pierden la voz entre los cañaduzales sin límite surcados por rápidas acequias

y opacos reptiles de blanca y rica piel.

¡Oh el desvelo de los vigilantes que golpean sin descanso sonoras latas de petróleo

para espantar los acuciosos insectos que envía la noche como una promesa de vigilia!

.Camino del mar pronto se olvidan estas cosas.

Y si una mujer espera con sus blancos y espesos muslos abiertos

como las ramas de un florido písamo centenario,

entonces el poema llega a su fin, no tiene ya sentido su monótono treno

de fuente turbia y siempre renovada por el cansado cuerpo de viciosos gimnastas.

Sólo una palabra.

Una palabra y se inicia la danza

de una fértil miseria.

Álvaro Mutis
 

Jueves, Septiembre 29, 2016 - 21:30
entrada libre